10 de julio de 2015

Dietoterapia de la obesidad

Hoy quería hablaros de la dietoterapia de la obesidad.

El objetivo del tratamiento no es sólo el descenso del peso, sino el del mantenimiento de este en niveles cercanos al peso ideal. Para ello, además de la restricción calórica de la dieta, trabajaremos para que el paciente aumente su actividad física y ayudarlo a eliminar reservas energéticas superfluas; además, la educación alimentaria nos permitirá que cambie sus hábitos dietéticos y adquiera pautas para una alimentación correcta y equilibrada; finalmente, la aplicación de una psicoterapia irá  encaminada a potenciar su autoestima y facilitarle la modificación de conductas adquiridas.

            De todos los tratamientos propuestos para la obesidad, el único realmente efectivo es la dieta que consiga un balance energético negativo o DIETA HIPOCALÓRICA. En cualquier caso, para que no se vea perjudicada la salud física y mental del paciente, la dieta, variada y equilibrada, deberá aportar los nutrientes necesarios que eviten cualquier tipo de carencia y que permita una pérdida de peso a un ritmo adecuado  (1Kg./semana); las dietas estrictas con pérdidas ponderales rápidas conllevan una recuperación de los kilos perdidos aún más rápida. Por otro lado, para conseguir mantener la dieta el tiempo necesario y obtener los resultados esperados es esencial la motivación del paciente, más fácil de conseguir cuando la iniciativa de adelgazar parte de él mismo. La salud, es posiblemente la motivación más importante, sin olvidar otras del tipo de la estética, social, cultural, etc. Problemas importantes como enfermedades, fallecimientos, divorcios, pérdidas de trabajo, etc., deben posponer el intento de la pérdida de peso.
           


            Para instaurar una pauta dietética correcta es preciso conocer a fondo, mediante un interrogatorio detallado, los hábitos alimentarios del paciente, su forma de vida y su historia clínica. Debemos interpretar las sensaciones que se refieren al apetito, el hambre, la saciedad y la satisfacción, para evaluar posibles exageraciones de las mismas de tipo patológico.

Entre los comportamientos alimentarios alterados en el obeso podemos encontrar:

Ø Hiperfagia prandial: el enfermo presenta un apetito insaciable, con un aumento de la cantidad y calidad de la comida. Es un trastorno propio de varones, que consumen alimentos "de hombres" (carnes, quesos fuertes, alcohol, etc.) y que están orgullosos de su corpulencia. Suelen pertenecer a familias con hábitos alimentarios exagerados.
Ø Bulimia: es un trastorno grave caracterizado por crisis de ingestas abundantes y compulsivas, que requiere de tratamiento psiquiátrico.
Ø Compulsiones alimentarias: se manifiesta como ganas de comer sin apetito y casi siempre alimentos glucídicos.
Ø Picar: es un consumo continuo de pequeñas porciones de alimento, de carácter automático, sin ganas y sin predilección por un alimento específico.

            Al proponerse la dieta en estos pacientes, debemos tener en cuenta además la existencia o no de patologías asociadas, caso muy frecuente en la obesidad. Entre estas destacan: HTA, diabetes mellitus, hiperlipemias e hiperuricemia.


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