La base de la anormalidad en la obesidad es
el desarrollo de un balance positivo de energía, por superar el ingreso a las
pérdidas. En cualquier caso, podemos considerar dos grandes grupos etiológicos
de la misma:
Ø OBESIDAD
SECUNDARIA: sólo presente
en un pequeño número de casos. En ella se pueden determinar:
v Lesiones hipotalámicas que pueden afectar
los centros de la saciedad y hambre y diferentes procesos metabólicos.
v Afectaciones endocrinas como el hipotiroidismo,
S. de Cushing, S. de ovarios poliquísticos, etc.
v Consumo de medicamentos del grupo de los
corticoides, estrógenos, antidepresivos, fenotiacina, etc.
Ø ESENCIAL
o PRIMARIA: es el tipo
más frecuente. En su génesis intervienen:
v Factores
genéticos.
v Etnia.
v Ambientales:
§ Aumento de ingesta con disminución de
actividad física.
§ Consumo moderado o levado de alcohol.
§ Exfumadores. En estos se ha descrito un
incremento medio de peso entre 3 y 10 Kg relacionado con el poder anorexiante
de la nicotina y la ansiedad por dejar el tabaco.
v Socioculturales:
§ Colectivos con nivel educacional y/o con
ingresos menores.
§ Estado civil, con una mayor prevalencia en casados.
v Psicológicos.
Dentro de esta
forma primaria de obesidad podemos considerar a su vez una forma Permanente,
con hiperplasia del tejido adiposo y presente desde la infancia, y otra variante en la Mediana Edad, que aparece
entre los 20 y 40 años, y está más relacionada con ingestas excesivas y vida
sedentaria.
Actualmente
se barajan diversas teorías relacionadas con la fisiopatología de la obesidad:
Ø Factor
exógeno/ambiental: en
forma de hiperingesta, sobre todo de hidratos de carbono.
Ø Factor
psicológico: actuaría como
estímulo sobre el centro del apetito e incrementando la ingesta alimentaria.
Ø Factor
endógeno/constitucional:
la frecuente aparición de varios casos de obesidad en el seno una familia, al
margen de factores exógenos, confirman la participación de la herencia en el desarrollo
de la obesidad, habiéndose estimado que cuando los padres son obesos, los hijos
tienen entre el 50-80% de posibilidades de desarrollar la enfermedad. A través
de múltiples estudios se han podido identificar más de 250 genes y marcadores
genéticos implicados en la obesidad, y que regularían toda una serie de
mecanismos, hormonas o sistemas del metabolismo humano. De esta forma la
obesidad podría explicarse, entre otros factores por:
v Alteración del metabolismo de los
glúcidos con un incremento en la facilidad para formar tejido graso, bien por
un aumento de la lipogénesis secundaria a un incremento de la actividad de la
lipoproteín-lipasa que desdobla los TG plasmáticos en ácidos grasos y glicerol,
o por el contrario, debido a una disminución de la lipólisis al disminuir la
actividad de la lipasa que desdobla los TG en los adipocitos.
v Disminución de las reservas de glucógeno,
con la consecuente hipoglucemia que actuaría como estímulo sobre el centro
hipotalámico del apetito.
v Efecto de la leptina, péptido
sintetizado por el tejido adiposo y que actúa como “marcador” de las reservas
energéticas y con efecto regulador sobre el centro de la saciedad, balance
energético y metabolismo de grasas y glúcidos. Los estudios sobre los genes
reguladores de la leptina y sus receptores periféricos son posiblemente los que
más atención han recibido en relación con la génesis de la obesidad.
Existen además unos momentos favorables a
la aparición de la obesidad y relacionados con diferentes estados fisiológicos.
Estos son:
Ø Pubertad: con frecuencia la obesidad en
las mujeres se relaciona con la menarquia.
Ø Embarazo: por los cambios hormonales que
conlleva y sobre todo por el aumento de la ingesta.
Ø Lactancia: en relación con aumento de la
ingesta.
Ø Menopausia: se relaciona con la
disminución de estrógenos y una ingesta aumentada que se relaciona con el
estado de ansiedad vivido por la mujer.
Ø Edad: conlleva un menor gasto energético
y paradójicamente con frecuencia se asocia a un aumento de la ingesta. El
sobrepeso aumenta a partir de los 55 años en los varones y de los 50 en las
mujeres.
Ø Convalecencia: menor gasto energético y
sin cambios en el aporte de alimentos.
Ø Otros: cambios de clima, país, trabajo, horarios,
etc.
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