9 de julio de 2015

Fisiopatología de la obesidad

Hoy quería hablaros de la fisiopatología de la obesidad.

La base de la anormalidad en la obesidad es el desarrollo de un balance positivo de energía, por superar el ingreso a las pérdidas. En cualquier caso, podemos considerar dos grandes grupos etiológicos de la misma:
Ø OBESIDAD SECUNDARIA: sólo presente en un pequeño número de casos. En ella se pueden determinar:
v Lesiones hipotalámicas que pueden afectar los centros de la saciedad y hambre y diferentes procesos metabólicos.
v Afectaciones endocrinas como el hipotiroidismo, S. de Cushing, S. de ovarios poliquísticos, etc.
v Consumo de medicamentos del grupo de los corticoides, estrógenos, antidepresivos, fenotiacina, etc.

Ø ESENCIAL o PRIMARIA: es el tipo más frecuente. En su génesis intervienen:
v Factores  genéticos.
v Etnia.
v Ambientales:
§  Aumento de ingesta con disminución de actividad física.
§  Consumo moderado o levado de alcohol.
§  Exfumadores. En estos se ha descrito un incremento medio de peso entre 3 y 10 Kg relacionado con el poder anorexiante de la nicotina y la ansiedad por dejar el tabaco.
v Socioculturales:
§  Colectivos con nivel educacional y/o con ingresos menores.
§  Estado civil, con una mayor prevalencia en casados.
v Psicológicos.

Dentro de esta forma primaria de obesidad podemos considerar a su vez una forma Permanente, con hiperplasia del tejido adiposo y presente desde la infancia,  y otra variante en la Mediana Edad, que aparece entre los 20 y 40 años, y está más relacionada con ingestas excesivas y vida sedentaria.
           

            Actualmente se barajan diversas teorías relacionadas con la fisiopatología de la obesidad:
           
Ø Factor exógeno/ambiental: en forma de hiperingesta, sobre todo de hidratos de carbono.

Ø Factor psicológico: actuaría como estímulo sobre el centro del apetito e incrementando la ingesta alimentaria.

Ø Factor endógeno/constitucional: la frecuente aparición de varios casos de obesidad en el seno una familia, al margen de factores exógenos, confirman la participación de la herencia en el desarrollo de la obesidad, habiéndose estimado que cuando los padres son obesos, los hijos tienen entre el 50-80% de posibilidades de desarrollar la enfermedad. A través de múltiples estudios se han podido identificar más de 250 genes y marcadores genéticos implicados en la obesidad, y que regularían toda una serie de mecanismos, hormonas o sistemas del metabolismo humano. De esta forma la obesidad podría explicarse, entre otros factores por:

v Alteración del metabolismo de los glúcidos con un incremento en la facilidad para formar tejido graso, bien por un aumento de la lipogénesis secundaria a un incremento de la actividad de la lipoproteín-lipasa que desdobla los TG plasmáticos en ácidos grasos y glicerol, o por el contrario, debido a una disminución de la lipólisis al disminuir la actividad de la lipasa que desdobla los TG en los adipocitos.
v Disminución de las reservas de glucógeno, con la consecuente hipoglucemia que actuaría como estímulo sobre el centro hipotalámico del apetito.

v Efecto de la leptina, péptido sintetizado por el tejido adiposo y que actúa como “marcador” de las reservas energéticas y con efecto regulador sobre el centro de la saciedad, balance energético y metabolismo de grasas y glúcidos. Los estudios sobre los genes reguladores de la leptina y sus receptores periféricos son posiblemente los que más atención han recibido en relación con la génesis de la obesidad.

Existen además unos momentos favorables a la aparición de la obesidad y relacionados con diferentes estados fisiológicos. Estos son:

Ø Pubertad: con frecuencia la obesidad en las mujeres se relaciona con la menarquia.
Ø Embarazo: por los cambios hormonales que conlleva y sobre todo por el aumento de la ingesta.
Ø Lactancia: en relación con aumento de la ingesta.
Ø Menopausia: se relaciona con la disminución de estrógenos y una ingesta aumentada que se relaciona con el estado de ansiedad vivido por la mujer.
Ø Edad: conlleva un menor gasto energético y paradójicamente con frecuencia se asocia a un aumento de la ingesta. El sobrepeso aumenta a partir de los 55 años en los varones y de los 50 en las mujeres.
Ø Convalecencia: menor gasto energético y sin cambios en el aporte de alimentos.
Ø Otros: cambios de clima, país, trabajo, horarios, etc.


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